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08

sep

Internacional

Qué mirar en septiembre: el mundo y Argentina

El mercado global enfrenta un sell-off de tasas impulsado por inflación persistente, déficits fiscales crecientes y bancos centrales más restrictivos. Mientras las principales economías atraviesan un escenario de elevada incertidumbre, Argentina muestra fundamentos más sólidos, con mejora en términos de intercambio, mayor oferta de divisas y oportunidades de compresión en las curvas locales.

por Santiago Vargas Oria, Portfolio Manager

El sell-off global de tasas es el fenómeno mundial entre los países desarrollados. 

Los motivos: inflación alta, persistente y lejos de los targets y déficit fiscal creciente. A esto se suma una Fed hawkish que se enfrenta a un mercado laboral fuerte y a una economía firme que la obligan a mantener las tasas altas, pero con una deuda cada vez mayor, intereses creciendo y el desorden fiscal profundizandose. 

Tal es así que la 10Y US está en 4,79%, máximo desde enero de 2025. 

El presidente de la Fed, Kevin Warsh. dijo: “todavía hay trabajo por hacer”, respecto a la inflación.

Europa y Japón

Cuándo miramos hacia Japón nos encontramos que las tasas alcanzaron un 3,06%, máximo desde 1996. En Reino Unido en 5,24%, máximo desde 2007; y en Alemania en 3,38%, máximo desde 2011.
Los drivers: inflación que no cede —sino lo contrario— y desequilibrios fiscales que complican los fundamentos de las principales potencias mundiales.
A estos, también se les suma el financiamiento que necesitan las principales compañías tecnológicas para financiar capex, generando oferta de deuda que presiona aún más a las tasas.

El Tesoro de USA, a partir de un anuncio de Bessent —ampliamente cuestionado—, intentó calmar las tasas al intervenir en las curvas, pero el impacto fue transitorio y, luego de duplicar las recompras por USD 4 bn, las tasas volvieron a rebotar.
Al mismo tiempo, la guerra en Medio Oriente presiona aún más, y el conflicto sigue estirándose a pesar de las idas y vueltas en las negociaciones.

En septiembre, previo a conocer los datos de inflación minorista y mayorista esta semana, el foco será la reunión del FOMC (Federal Open Market Committee), donde hoy los inversores asignan mayor probabilidad a una suba de tasas, a pesar de que las opiniones dentro de la Fed se encuentran bastante divididas. Warsh sigue con un tono hawkish y dando pocas pistas de cara a la próxima reunión.

Con todo este escenario volátil, los índices permanecen estables, sin volver a máximos previos, pero tampoco corrigiendo. Una clara señal de incertidumbre, en medio de un contexto macroeconómico desafiante.

Para Argentina, el escenario es mucho más claro: con los términos de intercambio mejorando, los commodities subiendo fuerte —pero presionando a la inflación global—, habrá oferta en el FX, que se sumará a nuevas emisiones de compañías y provincias —y las pendientes por liquidar— y favorecerá la acumulación de reservas en los meses siguientes para traer calma cambiaria. 

El driver a seguir es si el equipo económico decide acelerar en la acumulación de reservas o frenar y dejar que esa oferta en el FX compense las presiones inflacionarias. Además, con el equilibrio fiscal como bandera, los fundamentos para enfrentar el riesgo global son mejores.
Después del shock de liquidez sufrido en el último tiempo, las tasas se van acomodando y las curvas ARS comprimen, mientras el BCRA continúa acumulando reservas, pero a un ritmo mucho menor. 
Ya pensando en 2027, el mercado seguirá de cerca este factor, dadas las necesidades de financiamiento desafiantes para un año político que siempre trae volatilidad, pero al menos para los próximos meses esta dinámica va a continuar.

Hoy los inversores parecen confiar en una desinflación, con BE promedio a la baja en todos los tramos a fin de año operando en niveles promedio de 1,6%-1,7%. Las expectativas son optimistas, siempre condicionadas por alguna sorpresa a nivel global.

Con una macro sólida, mejorando gradualmente, parece ser que el mercado hoy está incorporando de manera anticipada la incertidumbre política del próximo año —las fwd en las curvas en el tramo 27-28 lo confirman—. 

El aumento de tasas reales en los tramos largos llevó paridades a niveles que se vivieron en períodos de estrés, lo cual no coincide con la mejora clara en los fundamentos previamente descritos. 

De esta forma, seguimos siendo optimistas y, después de un mes negativo para todos los activos en general, septiembre puede volver a ser el inicio de una dinámica positiva para los mismos.

Con las expectativas de inflación y devaluación ancladas, con un BCRA que seguirá acumulando reservas, el desafío será evitar nuevos eventos de estrés que reduzcan la liquidez —driver a seguir—.

Por el lado de la actividad, el desafío seguirá siendo —y la deuda pendiente— generar un rebote homogéneo de todos los sectores —algo desafiante en el corto plazo— y reactivar la economía para que el Gobierno pueda encarar 2027 con mejoras en los indicadores de confianza, que no mejoran pero permanecen estables. 

En línea con este gran desafío, el equipo económico decidió priorizar los créditos hipotecarios y, de alguna manera, lograr que las tasas recorten a medida que los fundamentos siguen mejorando.

Como conclusión, esperamos un buen mes de septiembre para los activos argentinos. 

Con el rebote de la curva ARS en la última semana, somos optimistas con duales y CER corto-medio. Para la curva HD, el spread por legislación dejó muy castigados a los Bonares, los cuales priorizamos por sobre los Globales. En dicha curva, para los que no quieran asumir riesgo, el tramo 28-29 luce a tasas atractivas.

Respecto a la renta variable, el Merval, después de una fuerte corrección, muestra señales de rebote de la mano de mejores fundamentos para los bancos —los que más corrigieron— y el sector oil & gas, que sigue liderando dados los excelentes fundamentos que presenta.

Creemos que Argentina presenta fundamentos fuertes, que seguirán mejorando gradualmente, pero tendrán el desafío de hacerlo en un contexto político que siempre trae volatilidad y al cual el mercado naturalmente se va anticipando después de la experiencia de 2025. 

A nivel local, seguirá siendo clave monitorear la liquidez —para no volver a repetir una corrección fuerte en las curvas—, el ritmo de compras del BCRA y el equilibrio entre tasas y FX, que, dadas las expectativas de inflación a la baja, podría volver a mostrar tasas reales positivas.

A nivel global, será clave la evolución de tasas de las principales potencias mundiales, la decisión de la Fed respecto a tasas y el desenlace —o no— del conflicto bélico.

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